Regreso histórico: Artemis II entra en su fase final tras el retorno a la órbita lunar.

Este 10 de abril, la cápsula Orion ameriza en el Pacífico tras una misión que marca el regreso humano a la Luna en más de 50 años.

La misión Artemis II de la NASA entra en su etapa decisiva: el regreso. Tras completar su trayectoria alrededor de la Luna, la cápsula Orion se prepara para amerizar este 10 de abril de 2026 en el océano Pacífico, poniendo fin a una misión de diez días que vuelve a colocar a la humanidad en la órbita lunar por primera vez desde 1972.

A bordo viajan los astronautas Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen, protagonistas de esta operación que sienta las bases para futuras misiones, incluyendo el alunizaje programado de Artemis III.

El amerizaje está previsto a las 6:06 p.m. (hora de Ciudad Juárez), mientras que la cobertura en vivo comenzará alrededor de las 4:30 p.m. (hora de Ciudad Juárez) a través de la plataforma NASA+. Posteriormente, se realizará una conferencia oficial a las 8:35 p.m. (hora de Ciudad Juárez) desde el Centro Espacial Johnson en Houston para informar sobre el estado de la tripulación y los resultados de la misión.

Más allá del vuelo, el regreso concentra la mayor tensión técnica: el reingreso a la atmósfera terrestre implica atravesar temperaturas extremas y desaceleraciones críticas, donde cada segundo está calculado con precisión absoluta.

Detrás de esta operación, un equipo en tierra monitorea cada variable en tiempo real. En ese engranaje destaca la participación del ingeniero Jorge Frías, originario de Ciudad Juárez, quien forma parte del equipo técnico encargado del monitoreo del cohete. Es un reflejo del talento fronterizo involucrado en uno de los proyectos más relevantes de la exploración espacial actual.

Artemis II no solo marca un regreso, sino el inicio de una nueva etapa en la exploración lunar con miras a misiones más ambiciosas hacia Marte.

Durante la misión y especialmente en el regreso, el cuerpo humano enfrenta condiciones extremas. La exposición a radiación espacial, la microgravedad y las fuerzas G del reingreso pueden provocar desde pérdida de densidad ósea y masa muscular hasta alteraciones en la visión, el sistema cardiovascular y el equilibrio. Estos efectos, estudiados por el Programa de Investigación Humana de la NASA, forman parte de los principales desafíos médicos de la exploración espacial moderna.

El regreso marca el final del viaje, pero también el punto de partida de una nueva era donde la frontera —literal y figuradamente— sigue expandiéndose.

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