Checkpoint de otoño

Por Abril Aurora García

Para los millennials que hoy somos godínez funcionales, pagamos impuestos y andamos debatiéndonos entre el Hydrox y el próximo maratón, octubre se siente como un regreso a una versión más simple de nosotros mismos. Nos recuerda a Crepúsculo, a una tarde en Ruidoso, a las fotos de Instagram donde, mientras más evidente era el filtro, más nos gustaban. Y, sin embargo, acá seguimos, a treinta grados, intentando convencernos de que unas velas con olor a canela tienen algo de sentido.

Aunque sigo creyendo que no romantizamos el otoño por el otoño mismo. Mi teoría es otra: nos gusta porque es la primera vez en el año que aceptamos, de manera colectiva, que algo está por terminar, una especie de check-point anual.

Ese momento en el que descubres si las metas de enero siguen vivas, si todavía alcanzas a rescatar alguno de tus propósitos o si, con absoluta paz mental, ciertas cosas tendrán que esperar al ya tradicional: “ahora sí, en enero”.

Lo curioso es que, en otras ciudades, la transición es evidente. El clima cambia, los árboles se pintan de naranja y el paisaje entero anuncia que una temporada terminó y otra está por comenzar.

En el desierto, en cambio, las transiciones son más discretas. Nos toca imaginarlas o encontrarlas en una llovizna inesperada, en una tarde que oscurece más temprano o en la extraña necesidad colectiva de pedir un pumpkin spice aunque todavía haga calor.

Y quizá esa es una de las cosas más interesantes que me ha enseñado crecer en esta frontera: no todos los cambios necesitan ser escandalosos para ser reales.

A veces, el paisaje parece exactamente el mismo y, aun así, todo está cambiando por debajo.

Supongo que con nosotros pasa algo parecido.

Y si el otoño sirve para algo, además de hacernos creer que un día volverán los skinny jeans, es para las nostalgias bien aplicadas y las conversaciones largas en lugares que valgan la pena.

Para eso te dejo el must del mes: ravioli en crema de trufa, un pinot noir ligero y una crème brûlée en Basilico, Four Points.

Trust me on this one.

Vibómetro: ★★★☆☆ Cozy autumn energy.
Carómetro: $–$$$
Noise: Medio. La cantidad exacta de ruido para una o varias copas de vino.

Para más recomendaciones con criterio, encuéntrame en IG: @abril.aurora

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