EL PASO, Texas. En un encuentro donde la divulgación científica, el arte y la reflexión convergieron, fue presentado el libro Cuántica: El sinuoso sendero a la realidad, obra del escultor mexicano Sebastián y del físico mexicano Dr. Gerardo Herrera Corral, uno de los investigadores científicos más reconocidos del país.
La presentación se llevó a cabo la tarde del 16 de julio en La Nube STEAM Discovery Center, en El Paso, Texas, bajo la organización de Fundación Sebastián, Fundación GazPro y Border Heritage. El panel estuvo integrado por Sebastián, Gerardo Herrera Corral, Verónica Jiménez, en representación de Fundación GazPro, y Carmen Becerra, por parte de Border Heritage.
Durante la bienvenida, los organizadores destacaron que la intención del encuentro no era únicamente presentar un libro, sino acercar al público al proceso creativo que dio origen a una obra poco común: un diálogo entre la física contemporánea y la escultura.
Gerardo Herrera explicó que Cuántica es una publicación singular porque entrelaza dos disciplinas que pocas veces convergen en un mismo volumen. Mientras el hilo conductor es la mecánica cuántica —uno de los dos pilares fundamentales de la física moderna junto con la teoría de la relatividad—, cada uno de sus conceptos encuentra una interpretación visual en la obra escultórica de Sebastián.
“Es un libro de ciencia y de arte”, señaló el investigador. “Los textos están escritos para cualquier lector, sin necesidad de tener formación científica, y cada concepto está acompañado por una obra de Sebastián que evoca esa idea desde el lenguaje plástico.”
Entre los temas abordados figuran el entrelazamiento cuántico, la dualidad onda-partícula, la antimateria, los quarks, la materia oscura, la supersimetría y los multiversos, conceptos que Herrera describió como algunos de los asuntos que hoy despiertan mayor curiosidad dentro y fuera de la comunidad científica.
Una amistad nacida entre la ciencia y la escultura
Más allá del contenido científico, ambos autores compartieron que el libro nació de una amistad construida a lo largo de varios años.
Sebastián recordó que conoció a Herrera cuando éste regresó de Suiza para invitarlo a diseñar un museo dedicado a la física cuántica en Monterrey. Antes de aceptar el proyecto, el escultor impuso una condición: recibir clases de mecánica cuántica durante varios meses.
“Le dije: yo no soy físico ni matemático. Si quieres que diseñe este edificio, primero enséñame física cuántica”, relató entre sonrisas.
Aquellas reuniones semanales, explicó, se convirtieron en un espacio donde cada explicación científica despertaba nuevas ideas escultóricas.
Para Herrera, trabajar con un artista de la capacidad de abstracción de Sebastián representó una experiencia excepcional.
“Conversábamos sobre conceptos de la mecánica cuántica y él conseguía traducirlos en formas escultóricas. Era fascinante observar cómo una idea científica podía transformarse en una obra de arte.”
El misterio del número 137
Uno de los momentos que más llamó la atención del público fue la explicación del capítulo dedicado al 137, un número considerado casi mítico dentro de la física.
Herrera relató que, durante el desarrollo del proyecto arquitectónico, Sebastián insistía en que necesitaba un número que sirviera como esencia conceptual de la obra. Después de varios meses de trabajo, la respuesta fue simplemente “137”.
El científico explicó que este número corresponde al inverso de la constante de estructura fina, una constante fundamental que describe la intensidad con la que interactúan el electrón y el protón para formar un átomo de hidrógeno, el elemento más abundante del universo.
Además de su importancia científica, Herrera compartió algunas curiosidades matemáticas e históricas que rodean al 137 y que lo han convertido durante décadas en un número fascinante para físicos como Richard Feynman y Wolfgang Pauli.
Cuando la física inspira esculturas monumentales
Sebastián también compartió cómo conceptos como la dualidad onda-partícula dieron origen a esculturas que inicialmente fueron concebidas para ilustrar capítulos del libro y que posteriormente trascendieron como obras monumentales.
Una de ellas, explicó, será instalada en Detroit con una altura de 34 metros.
Otro ejemplo surgió cuando Herrera identificó en una escultura creada años atrás una representación del espacio-tiempo, interpretación que el propio artista reconoció como una lectura sorprendentemente precisa de una obra que originalmente había concebido como el diseño de un reloj.
“Fue la primera vez que alguien entendía exactamente lo que yo había querido expresar en una pieza sin que yo tuviera que explicarlo”, comentó Sebastián.
Acercar la mecánica cuántica al público
Durante el cierre de la conversación, Herrera destacó que el objetivo principal del libro es acercar la mecánica cuántica a cualquier lector mediante un lenguaje accesible.
Recordó que, a cien años del nacimiento de esta teoría, sus aplicaciones forman parte del presente y del futuro inmediato, desde el desarrollo de las computadoras cuánticas hasta nuevas tecnologías de comunicación y procesamiento de información.
“Ya no podemos mantenernos al margen de estos conceptos. La mecánica cuántica llegó para quedarse”, afirmó.
Editado por Sexto Piso, una de las editoriales independientes más reconocidas del mundo hispanohablante, Cuántica: El sinuoso sendero a la realidad es el resultado del diálogo intelectual y creativo entre dos chihuahuenses: el escultor Sebastián y el físico Gerardo Herrera Corral. Disponible en español e inglés, la obra demuestra que la ciencia y el arte no son disciplinas opuestas, sino lenguajes complementarios capaces de ofrecer nuevas formas de comprender la realidad. El libro ya puede adquirirse en plataformas como Amazon, acercando esta conversación entre física, geometría y creación artística a lectores de todo el mundo.




















