DÍA DE MUERTOS Y HALLOWEEN
El origen del Día de Muertos
El Día de Muertos nació en la época prehispánica, pues tanto aztecas, toltecas y nahuas veían la muerte como una transición natural, no como un final; llorar a los fallecidos se consideraba una falta de respeto; lo importante era mantenerlos vivos en la memoria y el espíritu. Creían que, en estas fechas, las almas regresaban a la Tierra para convivir con los suyos, guiadas por ofrendas, aromas y colores.
Un dato curioso es que, además de flores y comida, se les rendía homenaje con cantos y representaciones teatrales que contaban sus historias, casi como una “biografía viva”. Así, más que un luto, la festividad era una celebración vibrante, un puente entre mundos donde la vida y la muerte se abrazaban.
La celebración
El Día de Muertos se celebra en México y en más de 50 países. Aunque las fechas principales son el 1 y 2 de noviembre, en algunas comunidades las festividades comienzan el 28 de octubre (víctimas de accidentes) y continúan hasta el 3 de noviembre (almas olvidadas).
Cada año, la Ciudad de México recibe más de un millón de visitantes durante el desfile inspirado en la película Spectre de James Bond (2015), y más de 10 millones de calaveritas de azúcar se venden en todo el país; en pueblos purépechas, las velaciones en panteones pueden durar hasta 72 horas y desde 2003 la UNESCO reconoce la festividad como Patrimonio Cultural Inmaterial.
El cempasúchil
Conocida como flor de muertos, la tagetes erecta destaca por su intenso color naranja o amarillo y su aroma, que adorna y perfuma ofrendas y tumbas, cuenta con hasta 30 variedades y se produce en 11 estados de México. Su uso se remonta a los mexicas, quienes creían que podía guardar el calor del sol en sus pétalos para guiar a las almas en su retorno; originaria de México y algunas regiones de América Central, los pétalos se esparcen desde las casas hasta el cementerio para marcar el camino, acompañados de velas.
Un dato curioso es que los aztecas decoraban con esta flor el rostro de los condenados a muerte para que no “sintiesen la muerte”; cada año se cosechan cerca de 2 millones de flores para la festividad, junto al alhelí y la nube, que simbolizan pureza y ternura para las almas infantiles.
Fiesta alrededor de México
Estos lugares destacan por llevar el Día de Muertos a más que una celebración: una experiencia llena de color, historia y tradición. En Ciudad de México, el ambiente se llena de magia con desfiles de carros alegóricos, calaveras gigantes, catrinas y música en cada rincón. Oaxaca vibra con sus comparsas y la Plaza de la Muerte, donde artesanos exhiben calaveras y dulces en forma de cráneo. En Mérida, Yucatán, se realiza el Hanal Pixán, “fiesta para las almas”, con un platillo tradicional de pollo envuelto en hojas de plátano, que deleita a vivos y muertos. En Pátzcuaro, Michoacán, la isla de Janitzio ofrece una de las escenas más emotivas: una procesión nocturna con velas flotantes que iluminan el lago, lo que crea un espectáculo visual único.
El origen de Halloween
El significado de Halloween es “All Hollows’ Eve”, proviene del inglés antiguo y quiere decir “víspera de todos los santos”. Lejos de ser solo disfraces y dulces, Halloween tiene un origen tan misterioso como entretenido: nació hace más de 4,000 años con el festival celta de Samhain, cuando se creía que el 31 de octubre los espíritus salían a pasear (y no precisamente a pedir caramelos). Para ahuyentarlos, la gente encendía hogueras y se disfrazaba de criaturas terroríficas.
Con el tiempo, la tradición se mezcló con celebraciones cristianas y costumbres irlandesas, viajando a Estados Unidos, donde se transformó en la fiesta de calabazas, fantasmas y golosinas que hoy conocemos. Curiosamente, las primeras linternas no eran de calabaza, sino de nabos (jícamas) tallados.
“Trick or treat”
El “truco o trato” nació de la práctica medieval inglesa llamada souling, donde los niños ofrecían oraciones por los difuntos a cambio de soul cakes, panecillos especiados con pasas y nuez moscada; cada pan ayudaba a liberar un alma del purgatorio.
La tradición llegó a Irlanda y Escocia, y más tarde a Estados Unidos, donde los dulces comerciales reemplazaron los panecillos y se perdió el trasfondo religioso.
La celebración
Halloween es la festividad más popular después de Navidad en muchos países y, cada año, Estados Unidos gasta más de 10 mil millones de dólares en dulces, disfraces y decoración; el primer disfraz registrado fue en 1895 en Nueva York y el récord mundial de casas decoradas con temática de Halloween es de 371, ¡toda una ciudad embrujada!
Las calabazas
Las icónicas calabazas talladas vienen de una leyenda irlandesa sobre Jack, un hombre que engañó al diablo y quedó condenado a vagar con una linterna hecha de nabo (jícama); cuando los inmigrantes llegaron a América, descubrieron que las calabazas eran más grandes, fáciles de tallar y daban mejor luz, así que rápidamente reemplazaron el nabo; curiosamente, se estima que más de 90 millones de calabazas se cultivan anualmente solo para Halloween en Estados Unidos.






















