El poder de tu elección: una búsqueda de sentido entre el dolor, la esperanza y la libertad

En el eco de cada decisión habita una historia. No una de éxito inmediato, sino de tropiezos, pérdidas, valentía… y, a veces, de una profunda soledad. Eso lo entiende bien Ramón, el niño que protagoniza El poder de tu elección, de Alberto García Ibarra, mejor conocido como “Chencho”. Un libro breve, sí, pero cargado de momentos que no se olvidan fácilmente. De esos que se clavan porque uno se ve ahí, reflejado, deseando encontrar también su propia “tierra sagrada”.

La historia arranca con una escena que desarma: la muerte de Jovita, la abuela de Ramón. No es solo la pérdida de un ser querido, sino la ruptura del único lazo afectivo verdadero. A los ocho años, Ramón no solo queda huérfano, queda expuesto al mundo. Sin consuelo, sin mapa.

Desde ese vacío, el lector es arrastrado por una travesía en la que cinco niños escapan de un orfanato siguiendo el eco de un recuerdo compartido: un ángel que, alguna vez, les prometió que serían reyes… pero solo si encontraban su tierra sagrada. ¿Dónde queda ese lugar? ¿Qué significa en realidad? Chencho no ofrece respuestas inmediatas; las deja crecer dentro del lector como semillas que germinan con cada página.

Y es ahí donde está la fuerza del libro: en las infecciones emocionales, esas punzadas que obligan a frenar, cerrar el libro unos segundos y mirar hacia adentro. Porque cada uno de los amigos que acompañan a Ramón representa una parte nuestra: la duda, la esperanza, el miedo a no ser suficiente, la rebeldía, el deseo de creer.

Lo notable no es que encuentren o no esa tierra. Lo notable es el proceso: las elecciones pequeñas que, como eslabones, van formando una cadena de sentido. Amar, respetar, perdonar, entregarse, ser honesto… valores que en otro contexto podrían parecer frases de libro de texto, pero que aquí duelen, porque se muestran no como lecciones, sino como decisiones que a veces cuestan lágrimas.

El momento en que Ramón, ya más grande, se encuentra con un anciano en una casa de retiro, marca el inicio de una revelación, no tanto por lo que el anciano le dice, sino por lo que Ramón está ya listo para entender. Hay encuentros que no suceden cuando los necesitamos, sino cuando por fin los merecemos. Y esa es otra elección: decidir estar listos.

El poder de tu elección no es una fábula para niños, aunque pueda parecerlo. Es un libro para los que han perdido algo importante. Para los que han dudado de sí mismos. Para quienes necesitan recordar que equivocarse también es elegir, y que perdonarse puede ser el acto más revolucionario.

Más que una guía moral, Chencho nos entrega una invitación: a construir con eslabones lo que otros llaman destino. Porque el destino, en esta historia, no se encuentra… se decide.

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