El agua es un recurso vital para la subsistencia humana. Gracias a ella podemos realizar nuestras actividades diarias como darnos una ducha, preparar nuestros alimentos, hidratarnos y limpiar nuestro hogar. Más allá de eso, el agua es un recurso esencial para el desarrollo de las sociedades y la economía, pues también se utiliza para la producción de alimentos (a través de la agricultura y la ganadería), los procesos industriales, la generación de electricidad, el turismo, la salud, entre muchas otras cosas. Además, es un elemento clave para el mantenimiento de los ecosistemas y la biodiversidad.
Desde pequeños se nos educa sobre su importancia, sin embargo, ante la persistente crisis global, es necesario tomar medidas radicales para amortiguar los efectos del cambio climático y la escasez de este vital líquido.
De acuerdo con el Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos de 2024 de la UNESCO, las tensiones y conflictos por el agua a nivel global siguen en aumento, debido a una distribución desigual y escasez del recurso, pues alrededor de 2200 millones de personas en el mundo no tienen acceso a suministros seguros de agua potable y otras 3500 millones de personas no tienen servicios sanitarios adecuados. Por otro lado, las sequías han afectado a más de 1400 millones de personas en las últimas dos décadas, y en 2022 la mitad de la población mundial sufrió afectaciones severas por falta de agua en algún momento del año.
En México, el “Día 0” – el momento en que la problemática del agua sea irreversible – se acerca y ya es posible ver graves consecuencias en algunos estados como Nuevo León o Chihuahua. Cada vez se tiene un menor acceso al recurso hídrico y en ocasiones es de mala calidad debido a la contaminación.
De acuerdo con la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS), la disponibilidad anual de agua en el país por lluvias es mucho menor a otros países como Canadá – 20 veces menos – o Estados Unidos – la mitad – debido a que dos terceras partes del territorio se encuentran en zonas áridas, lo que genera estrés hídrico por falta de lluvias y evaporación.
En Ciudad Juárez, indica la JMAS, el acceso al recurso hídrico se ha visto limitado por diversos factores: alteraciones en el clima, crecimiento demográfico y de demanda, crecimiento de la industria y contaminación y alto uso agrícola y desperdicio. Hay quien estima que para el 2030 los mantos acuíferos que nos suministran el vital líquido queden agotados debido a su sobreexplotación.
¿Qué podemos hacer para enfrentar la crisis del agua?
Contra la urgente problemática, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) destaca la urgencia de innovar los modelos de gestión del agua, así como una mayor inversión en infraestructura y reformas legislativas contundentes.
Algunas acciones que están a nuestro alcance para el cuidado y la optimización del uso del agua, de acuerdo con la JMAS, son:

- Riega tus plantas cuando las temperaturas son más bajas y hay menos evaporación

- Repara las fugas

- Instala aireadores, pequeñas piezas que se adaptan a los grifos, mangueras y otras salidas de agua, cuya función es mezclar el agua con el aire sin perder la sensación de caudal. Esto permite un ahorro del 40% al 60% del líquido.

- No dejes la llave abierta mientras te enjabonas las manos o te lavas los dientes.
- Disminuye el tiempo que pasas en la ducha. Lo ideal son 5 minutos.
- Usa cebolletas ahorradoras. Ayudan a ahorrar entre 40% y 50% de agua sin reducir la presión.

- No utilices la manguera para barrer o lavar tu auto.

- No tires el aceite de cocina quemado en el resumidero.
Otras recomendaciones: Propagar plantas nativas para recuperar áreas verdes, promover la paleta vegetal desértica y sustituir el riego de parques y áreas públicas con agua potable por agua tratada.
















