El pan que millones de personas disfrutan cada día en distintos rincones del planeta tiene un origen profundamente mexicano. Grupo Bimbo, hoy la panificadora más grande del mundo, nació de la visión de una familia que supo transformar un pequeño negocio en un legado global.
Los primeros pasos: de El Molino a la idea de Bimbo
A principios del siglo XX, Juan Servitje y Josefina Sendra, originarios de Barcelona, llegaron a México y en 1928 fundaron la pastelería El Molino, que pronto se convirtió en un referente en la Ciudad de México.
Tras la muerte de Juan en 1937, su hijo Lorenzo, con apenas 19 años, tomó la responsabilidad del negocio mientras estudiaba Contaduría en la UNAM. Esa mezcla de juventud y disciplina sembró las bases para algo más grande.
En 1943 surgió la idea de crear una empresa moderna de pan empacado, y en 1945 nació Panificación Bimbo, S.A. de la mano de Lorenzo y Roberto Servitje, junto a Jaime Jorba, Jaime Sendra, José Mata y Alfonso Velasco. Desde el inicio, Bimbo se distinguió por la innovación: su logotipo fue el Osito Bimbo, y sus primeros productos —pan blanco, pan negro, pan tostado y panqués— se empacaron en celofán, garantizando frescura y calidad.
Décadas de innovación: del camión 38 al Gansito
En los años cincuenta, la empresa ya mostraba su ingenio. En 1950 presentó el camión 38, equipado con altavoces y tocadiscos, que recorría comunidades para dar a conocer sus productos. En 1952 llegaron al mercado las Donas del Osito y la bollería que incluía Bimbollos, Medias Noches y Colchones.
En 1956 se inauguró Bimbo de Occidente en Guadalajara, bajo la dirección de Roberto Servitje, y poco después apareció el Gansito Marinela, que con su relleno de crema y fresa conquistó generaciones enteras. Para finales de los cincuenta, la compañía ya se identificaba con la niñez, la innovación y la cercanía con los hogares.
Expansión y diversificación: los años sesenta y setenta
La década de los sesenta marcó el inicio de la expansión territorial. En 1960 se abrió Bimbo del Norte en Monterrey, y poco después se creó la primera gran estructura corporativa. La compañía lanzó nuevos productos como los Súper Submarinos Marinela y adquirió los derechos de Sunbeam en México.
En los setenta, Bimbo se consolidó como un actor imparable. En 1971 nació Barcel, y en 1972 se inauguró la planta panificadora más grande de América Latina en Azcapotzalco. Llegaron marcas icónicas como Carmel, Suandy y las populares Conchas Bimbo. En 1976 aparecieron las Tortillinas Tía Rosa, que se convirtieron en parte esencial de la mesa mexicana.
En 1979, Roberto Servitje fue nombrado director general, heredando la visión de su hermano Lorenzo y liderando un equipo de más de 15,000 colaboradores.
De México al mundo: los ochenta y noventa
En 1980, Grupo Bimbo debutó en la Bolsa Mexicana de Valores, fortaleciendo su base financiera. Cuatro años más tarde, exportó por primera vez a Estados Unidos.
Durante los noventa, la expansión internacional se aceleró: llegaron Milpa Real y Lonchibon, se inauguró el corporativo en Santa Fe y se adquirieron empresas como Coronado en México, IDEAL en Chile, Bimbo Argentina y Mrs. Baird’s en EE. UU. En 1997, Daniel Servitje Montull, hijo de Lorenzo, asumió la dirección general, iniciando una nueva etapa con visión global.
Los 2000: adquisiciones estratégicas y salto continental
La primera década del nuevo milenio consolidó el liderazgo de Bimbo en América. Se adquirieron Plus Vita y Pullman en Brasil, Oroweat en EE. UU., y marcas icónicas como Duvalín, Bocadín y Lunetas. En 2005 sumó El Globo y La Corona, incursionando en repostería fina y confitería.
La compañía también cruzó a Asia y África con operaciones en Beijing, India y Marruecos, mostrando que su expansión no conocía fronteras.
2010 en adelante: liderazgo y sostenibilidad
La década de 2010 marcó la consolidación mundial: adquisiciones como Sara Lee en EE. UU., Fargo en Argentina, Canada Bread en Canadá y Bimbo Iberia en España y Portugal convirtieron a la empresa en la panificadora más grande del planeta.
La innovación no se limitó a los productos: Bimbo inauguró en 2012 el Parque Eólico Piedra Larga, convirtiéndose en pionera de energías renovables dentro de la industria alimentaria. En 2020 abrió el Centro de Distribución Metropolitano en la Ciudad de México, el más grande y moderno del mundo.
Hoy, Grupo Bimbo cuenta con más de 13,000 productos, 100 marcas y presencia en 33 países de América, Europa, Asia y África.
La familia detrás del imperio
Aunque la historia corporativa es imponente, el corazón de Bimbo siempre ha sido la familia.
- Lorenzo Servitje aportó la visión fundacional. Falleció en febrero del 2017.
- Roberto Servitje llevó la empresa a su internacionalización en los noventa y mantuvo la ética como base. Falleció en julio de 2025, a los 97 años, cerrando un capítulo clave de la compañía.
- Daniel Servitje, desde 1997, ha liderado la modernización y la expansión global, consolidándose como uno de los CEO mexicanos más influyentes.
- Marinela Servitje, aunque desde el ámbito social y cultural, dio nombre a una de las marcas más queridas y ha impulsado proyectos educativos como el Papalote Museo del Niño.
- En 2022, la cuarta generación comenzó a tomar la estafeta con Fernando Lerdo de Tejada Servitje, nieto de Lorenzo, como codirector de Bimbo.
El pan como símbolo de unión
Más allá de los números y la expansión, la historia de Bimbo es la de un sueño compartido. Lo que nació como un horno familiar se transformó en un gigante global de la panificación, sin perder de vista la esencia: cercanía con la gente, confianza y calidad.




















