Festival de Cine Cannes: Detrás del glamour y el séptimo arte

La 79ª edición del Festival de Cine de Cannes está próxima a llegar, celebrándose del 12 al 23 de mayo de 2026 en el Palacio de Festivales y Congresos, reuniendo nuevamente a la élite del cine mundial en la emblemática Croisette. Considerado el evento cinematográfico más prestigioso de la primavera en la Costa Azul, Cannes es el gran escaparate de nuevas películas, talentos emergentes y glamour internacional. Su selección oficial es altamente valorada por la crítica y el público. Reconocido como festival Clase A según la Federación Internacional de Asociaciones de Productores Cinematográficos (FIAPF), es uno de los tres más importantes del mundo junto con Berlín y Venecia, pues desde 1952, la subida de sus escalinatas se convirtió en símbolo del cine global.

LEGADO E HISTORIA

Todo comenzó en Venecia en 1938, cuando la Mostra (Festival Internacional de Cine de Venecia) fue manipulada bajo la presión de Hitler y Mussolini; el jurado cambió a último momento a los ganadores para favorecer un documental de propaganda nazi. Conmocionado por este hecho, el diplomático e historiador francés Philippe Erlanger empezó a imaginar un festival libre de presiones políticas y censura; su idea se volvió oficial gracias al apoyo del entonces ministro de Educación francés, Jean Zay.

Cannes compitió con otras ciudades como Biarritz  para ser sede oficial, y finalmente el 31 de mayo de 1939, Cannes y el gobierno francés firmaron el acta de nacimiento del festival, el cual fue inaugurado en Cannes el 1 de septiembre de 1939, coincidiendo con el Festival de Venecia; su propuesta era innovadora: cada país seleccionaría una película para competir. Fue en el verano de 1939,  que solo nueve países aceptaron asistir debido a la creciente tensión militar en Europa. Sin embargo, el 1 de septiembre Alemania invadió Polonia y el 3 de septiembre se declaró la guerra. El festival fue cancelado, realizándose solo una proyección privada.

El Festival Internacional de Cine volvió a surgir en el clima de esperanza tras el fin de la Segunda Guerra Mundial; en julio de 1945, en una Francia aún marcada por la devastación, Philippe Erlanger retomó la idea, aunque el Estado y Cannes no podían costearlo. Fue gracias a una suscripción pública que se reunieron los fondos necesarios;  así, en septiembre de 1946 se celebró la primera edición en un ambiente festivo, pese a fallas técnicas.

Durante la transición política de Francia de la IV a la V República, el joven Festival de Cannes estuvo cerca de desaparecer, con la llegada de André Malraux, también ministro de Asuntos Culturales. El evento adquirió una nueva dimensión al abrir espacio a generaciones más jóvenes, aunque sus selecciones generaron polémica, como el escándalo provocado por La Religieuse de Jacques Rivette, escandalosa por su crítica a la religión y censura moral.

En 1959, Malraux y Robert Favre Le Bret impulsaron la creación del Mercado de Cine, que se convirtió en un pilar clave para la industria cinematográfica mundial. Sin embargo, esta iniciativa incomodó a críticos, quienes en 1961 fundaron la Semana Internacional de la Crítica, dedicada a descubrir nuevos talentos fuera del Palacio.

Cannes también fue escenario de fuertes controversias: La Dolce Vita de Fellini fue tachada de inmoral, mientras Viridiana de Buñuel (protagonizada por Silvia Pinal) enfrentó censura del régimen franquista. El momento más decisivo llegó en mayo de 1968, cuando las protestas sociales paralizaron Francia.

A finales del siglo XX y comienzos del XXI, Cannes vivió una etapa de gran cambio en el cine global, marcada por la apertura cultural y la promoción de nuevas voces. En esos años, el cine independiente estadounidense tomó fuerza, mientras los grandes estudios de Hollywood se alejaban del festival por desacuerdos comerciales. Al mismo tiempo, directores como Quentin Tarantino se consagraron con obras como Pulp Fiction, simbolizando el surgimiento de una nueva generación cinematográfica.

El festival siguió ampliando su impacto global con momentos icónicos, como Roberto Benigni celebrando de rodillas tras el éxito de La vida es bella a finales de los 90. En 1997, Cannes celebró su 50º aniversario, acumulando 1,289 películas seleccionadas desde 1946, consolidándose como un espacio fundamental en la historia y evolución del cine mundial.

Con la llegada del nuevo milenio, Cannes enfrentó cambios en la forma en que el público y la industria percibían el cine, por lo que el festival reforzó sus vínculos con los profesionales y defendió sus intereses ante presiones externas. A inicios del siglo XXI, Cannes se consolidó como el festival cinematográfico más prestigioso del mundo, sobresaliendo frente a eventos como Berlín y Venecia y fue en 2002 que reforzó su identidad al adoptar oficialmente el nombre de Festival de Cine de Cannes.

LO QUE NO SABÍAS DE CANNES….

Más allá del glamour y la alfombra roja, el Festival de Cannes está lleno de rituales, símbolos y secretos que lo convierten en una experiencia única en el mundo del cine.

  • Su máximo galardón, la Palma de Oro, toma su forma del escudo de la ciudad y se entrega desde 1955. Cada pieza es única, fabricada a mano en oro de 24 quilates y cristal, una tradición que desde 1997 está a cargo de la casa Chopard.
  • Cada edición reúne a más de 30,000 profesionales de la industria y alrededor de 5,000 periodistas, con una cobertura que alcanza más de 300 canales de televisión internacionales.
  • Entre sus curiosidades más visibles está el Chemin des Étoiles, donde 374 huellas de manos de estrellas rodean el Palacio de Festivales.
  • Antes de cada proyección oficial, suena un fragmento de Aquarium, de Camille Saint-Saëns, una melodía que se ha vuelto parte esencial del ritual cannoise.
  • Durante el festival, la ciudad se transforma en una galería al aire libre: retratos XXL de actores y directores cuelgan de edificios y avenidas. Al caer la noche, la experiencia se traslada a la playa de Macé, donde se proyectan clásicos del cine frente al emblemático Hotel Majestic.
  • El Palacio de Festivales también guarda secretos arquitectónicos, como el Gran Auditorio Louis Lumière, con 2,300 butacas diseñadas exclusivamente para Cannes, y el Salón Pierre Viot, con vistas privilegiadas a la bahía.
  • Una de las ovaciones más largas en Cannes fue para El laberinto del fauno de Guillermo del Toro (2006), que habría recibido cerca de 22 minutos de aplausos, demostrando el entusiasmo único del festival.

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