La evolución de CANACO hacia una cámara más cercana, activa y conectada con sus socios.
En un entorno donde los organismos empresariales enfrentan el reto constante de mantenerse relevantes, representativos y capaces de generar resultados tangibles, la reelección de Iván Antonio Pérez Ruiz como presidente de CANACO Ciudad Juárez 2026–2027 representa mucho más que una continuidad administrativa. Ha buscado traducir la representación empresarial en acción, gestión y cercanía.
El respaldo de más de mil 200 socios en su primera elección fue apenas el punto de partida. Un año después, ese apoyo creció de manera histórica, alcanzando mil 407 votos para su reelección. Para el sector empresarial, el resultado confirma una gestión que ha logrado consolidar confianza, construir puentes institucionales y fortalecer el papel de CANACO como uno de los organismos más representativos del norte del país.
Bajo el lema “Unión que nos fortalece, gestión que nos transforma”, su administración ha impulsado una narrativa basada en resultados medibles, atención directa y soluciones concretas.
Uno de los primeros desafíos de la administración fue la rehabilitación y modernización de las instalaciones de CANACO, un proceso que no solo mejoró la operatividad del organismo, sino que también impulsó estrategias orientadas a fortalecer su sostenibilidad financiera. Como parte de esta visión, la cámara arrendó un espacio en la planta baja del edificio donde actualmente se concluye la construcción de una tienda OXXO, proyecto que generará ingresos adicionales para el mantenimiento de las instalaciones y el fortalecimiento de sus operaciones.
A la par, CANACO Juárez fortaleció su crecimiento interno. Durante esta gestión, la membresía pasó de poco más de dos mil afiliados a cerca de cuatro mil quinientos socios activos, además de ampliar su alcance mediante la atención a emprendedores y empresas a través de trámites, asesorías y servicios empresariales.
“Queríamos que la Cámara fuera un producto que prácticamente se vendiera solo; que los empresarios quisieran estar aquí porque encuentran soluciones reales”, señala Pérez.
Los beneficios para los socios se concentran en tres grandes áreas: apoyo financiero mediante descuentos y facilidades en trámites municipales y estatales; gestión ante dependencias clave; y acceso a asesoría legal y capacitación especializada. Desde contratos laborales, arrendamientos y temas fiscales, hasta marketing digital, redes sociales y normas oficiales, la Cámara ha ampliado su oferta para responder a las necesidades de empresas de distintos tamaños y sectores.
Uno de los temas que ha cobrado especial relevancia es la salud mental del empresariado. Para Pérez, el estrés, la incertidumbre financiera y la responsabilidad de sostener empleos convierten el bienestar emocional en un asunto que ya no puede permanecer al margen de la agenda empresarial.
Más allá de los servicios internos, uno de los ejes más sólidos de la administración ha sido la vinculación con los distintos niveles de gobierno y organismos estratégicos. Desde el SAT hasta la Agencia Nacional de Aduanas de México, pasando por el IMSS, INFONAVIT y autoridades estatales y municipales, la apuesta ha sido construir puentes institucionales que faciliten la operación y el crecimiento del sector productivo.
Ese trabajo se ha traducido en avances concretos, como la agilización de cruces fronterizos, la mejora en procesos aduanales y la participación de CANACO en espacios clave de toma de decisiones, como el Comité de Facilitación de la Aduana Fronteriza. Para una ciudad como Juárez, cuya economía depende en gran medida de la dinámica binacional, esta presencia representa una herramienta importante para importadores, distribuidores, cadenas comerciales y empresas de servicios.
La representación también ha implicado asumir posturas firmes en temas sensibles. Durante el último año, CANACO participó en la defensa pública de causas relacionadas con seguridad, regulación y derechos de los empresarios, manteniendo una posición institucional, respetuosa, pero clara cuando las circunstancias lo exigieron.
“Los socios saben que cuando hay una causa que defender, tienen una presidencia que levanta la voz”, afirma.
Pérez reconoce que los organismos empresariales conviven de manera natural con autoridades y actores políticos, pero sostiene que la Cámara debe mantener siempre su carácter apartidista. Para él, el reto consiste en colaborar con todos los niveles de gobierno sin perder independencia ni enfoque empresarial.
“La confianza se construye reconociendo el trabajo de quienes ayudan a resolver problemas y señalando aquello que debe mejorarse, siempre desde una visión institucional”, explica.
En el ámbito nacional, uno de los movimientos más relevantes de esta etapa ha sido la creación y consolidación de FECOMEX, la Federación de Comercio, Servicios y Turismo de México, organismo que busca ampliar la representación del comercio organizado en el país. Iván fue designado presidente de esta nueva federación, que actualmente reúne representación en 27 estados y trabaja para obtener su reconocimiento formal como confederación nacional.
“Creemos que la competencia institucional fortalece la representación empresarial. Cuando existen distintas voces, los empresarios tienen más opciones y mejores resultados”, sostiene.
Otro de los proyectos más relevantes de la gestión fue el regreso de la Feria Juárez a CANACO, que retomó la organización de uno de los eventos más representativos de la ciudad tras varios años fuera de la Cámara. Realizada sin recursos públicos directos, la feria apostó por un modelo orientado a la accesibilidad, la participación familiar, la promoción turística y la vinculación empresarial, incorporando facilidades de transporte y una mayor integración del sector productivo local.
En esa misma línea, la institución prepara una nueva edición del Festival del Tequila y el Mariachi, un evento con más de dos décadas de historia en la frontera. Este año, el festival busca fortalecer su oferta gastronómica, cultural y de negocios mediante catas, encuentros entre productores y operadores comerciales, una mejor distribución de espacios y una programación artística más robusta. En un entorno económico marcado por la incertidumbre y la transformación constante, las organizaciones empresariales están llamadas a hacer mucho más que representar intereses: deben construir puentes, generar oportunidades y contribuir activamente al desarrollo de sus comunidades. El reto no es solo crecer, sino crear condiciones para que más empresas prosperen. Al final, la fortaleza de una ciudad está estrechamente ligada a la fortaleza de quienes invierten, emprenden y generan empleo en ella.



















