El nuevo trazo de la dirección arquitectónica Presidente del Colegio de Arquitectos de Ciudad Juárez
En un gremio donde la experiencia suele medirse en canas, Javier Iván Domínguez Verduzco representa una excepción poderosa: con tan solo 33 años, es el presidente más joven del Colegio de Arquitectos de Ciudad Juárez. Pero más que la edad, lo que define su gestión es la visión. Su perfil combina formación sólida, experiencia diversa en sectores estratégicos y una convicción inquebrantable: hacer de la arquitectura una herramienta de transformación social.
Nacido el 4 de enero de 1992 en Ciudad Juárez, Javier Domínguez es producto de su entorno. Hijo de madre educadora y padre ingeniero civil —que aunque no concluyó sus estudios, siempre cultivó el interés por el diseño y la construcción en casa—, su vocación se gestó entre planos imaginarios y maquetas mentales. Cursó toda su formación básica en escuelas locales y se graduó como arquitecto por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) en 2015. Años después, ya con una carrera en ascenso, obtuvo una Maestría en Valuación por la Universidad Autónoma de Nuevo León, un movimiento estratégico que amplió su campo de acción y lo consolidó como especialista.
La carrera profesional de Domínguez es un recorrido por distintos ecosistemas de la arquitectura, desde proyectos comerciales en Grupo Norte, donde participó en la expansión de cadenas como Applebee’s o Wendy’s, hasta obras públicas con enfoque urbano y cultural en AR+V —como el Museo del Chamizal o centros comunitarios—. Su etapa en ALPREMA, sin embargo, marcó un antes y un después. En apenas tres años pasó de ser proyectista a jefe del departamento de construcción, liderando una obra de más de 4,000 m² que implicó desde la cimentación hasta los acabados: la planta sede de ALPREMA y Alsuppliers.
Pero Javier no se quedó ahí. En 2019 fundó, junto con la arquitecta Paola González, el despacho EZpacio, Arquitectura y Construcción, enfocado en vivienda residencial y comercios. Dos años más tarde, ya con una visión más amplia, creó su firma independiente: JD Javier Domínguez, Arquitectura y Valuación. Actualmente trabaja con algunas de las desarrolladoras más influyentes de la región, como Ruba, CTU, Enalte, CONDOCASA, empresas como Trevly, OXXO y Church’s Chicken, combinando arquitectura, gestoría y responsabilidad estructural.
Pese a su agenda privada, Javier Domínguez ha apostado por la vida gremial. Ingresó como miembro activo del Colegio de Arquitectos en 2019, y tras presidir la Comisión de Jóvenes Arquitectos y ser vicepresidente, asumió la presidencia del organismo en diciembre de 2024, con funciones hasta 2026. El reto no ha sido menor. “Mi edad fue lo primero que tuve que enfrentar. No todos están acostumbrados a ver liderazgo joven, pero creo que la experiencia no siempre se mide en años, sino en compromiso y resultados”, afirmó en entrevista para Black Magazine.
Desde el primer día, su presidencia ha impulsado una transformación interna del Colegio. Rediseñó las comisiones internas y las de la federación, profesionalizó las líneas de comunicación y colocó la capacitación como eje central. “No podemos hablar de un gremio fuerte si no estamos actualizados. Por eso, los talleres y la formación continua de nuestros socios ha sido prioridad”, explicó.
Pero su visión va más allá de las fronteras del gremio. Una de sus principales apuestas ha sido tender puentes con los gobiernos locales, otras asociaciones profesionales y, sobre todo, con la comunidad. Bajo su dirección, el Colegio ha organizado actividades altruistas, donativos para asociaciones y asesorías técnicas gratuitas, entendiendo que la arquitectura no es solo diseño: también es servicio.
En un entorno urbano como el de Ciudad Juárez —complejo, cambiante, a veces caótico—, Domínguez reconoce los avances pero no es complaciente. “Hay desarrollos importantes en movilidad y crecimiento vertical. Pero aún nos falta para tener una ciudad funcional. Falta visión integral, planeación de largo plazo y una verdadera política de diseño urbano”, dice con claridad.
Parte de su misión como presidente del Colegio es justamente esa: lograr que los arquitectos participen activamente en la definición del futuro urbano de la ciudad. Para ello, busca influir desde la política pública, profesionalizar el rol del director responsable de obra y colocar a los arquitectos como interlocutores estratégicos entre gobierno, sociedad y sector privado.
Su estilo de liderazgo es colaborativo, pero con enfoque estratégico. Cree en el diálogo intergeneracional, pero no rehúye a los cambios que muchos prefieren postergar.
De cara a 2026, sus objetivos son ambiciosos pero medibles: consolidar la red de capacitación continua, fomentar la colegiación de nuevos profesionistas, aumentar la vinculación institucional y dejar una estructura funcional que trascienda su gestión. Pero quizá su mayor legado será haber demostrado que el Colegio no es un club de élite ni una entidad burocrática, sino una plataforma viva, útil y en constante evolución.
En tiempos donde los liderazgos tradicionales están siendo cuestionados, Javier Domínguez representa una nueva narrativa: la del arquitecto como agente de cambio, gestor de alianzas y constructor de comunidad. No se trata solo de levantar muros o diseñar espacios, sino de imaginar una ciudad más justa, más eficiente, más humana. Y para eso, no basta con saber de planos: se necesita visión.




















