La psicología del dinero

Cómo piensan los ricos

“El rasgo que define a las personas que logran enriquecerse no es su destreza con los números, ni su salario o su talento, sino su historia personal, sus motivaciones y su visión única del mundo”

En un panorama tan impredecible como el que se nos presenta en la actualidad, tomar decisiones financieras puede representar un gran reto, más aún cuando estas impactan en nuestro estilo y calidad de vida y la seguridad de los que más amamos. Es por esta razón que la educación financiera cobra una gran relevancia en nuestros días y, sin embargo, es poco lo que se nos enseña sobre este tema durante nuestra formación académica.

En este sentido, Morgan Housel analiza el comportamiento humano en torno al dinero en su nuevo libro La psicología del dinero. A través de las historias de exitosos emprendedores, experiencias personales y datos duros (gráficas y estudios financieros) traza un mapa de los movimientos económicos recientes en los que la incertidumbre es el común denominador. Por otro lado, ofrece 18 claves esenciales para lograr un equilibrio entre la obtención de riqueza y la búsqueda de la felicidad.

Housel parte de dos premisas fundamentales: que “los resultados financieros dependen de la suerte, independientemente de la inteligencia y del esfuerzo” y que para el éxito financiero vale más tu comportamiento (habilidades emocionales) que lo que sabes. El autor sostiene que es muy complicado hacer pronósticos económicos ya que estos dependen del comportamiento de los consumidores e inversores, que actúan a partir de sus emociones, muy distinto a lo que ocurre con la física o las matemáticas, que funcionan con leyes y fórmulas.

Nadie está loco

¿Alguna vez te has preguntado por qué hay opiniones tan diversas acerca de las finanzas personales o la economía? ¿Por qué algunas personas asumen un nivel de riesgo alto en sus inversiones mientras que otras prefieren ser más conservadoras? ¿Por qué hay quienes ahorran, compran acciones, bonos o consiguen boletos de lotería? Quizá hayas juzgado de absurdo el plan financiero de alguno de tus conocidos, sin embargo, Housel plantea que todo comportamiento tiene una explicación. Tu perspectiva económica siempre dependerá directamente de dónde naciste, quiénes son tus padres, qué sucesos históricos atravesaste, si viviste crisis, inflación, guerras, tiempos de prosperidad, etcétera. Estos factores influyen considerablemente en nuestras decisiones financieras. Aunque puedan parecer equivocadas, cada elección tiene su propia lógica y sentido en el momento en que se toma. Dado que cada persona tiene sus propias necesidades, planes y expectativas de vida, es complicado establecer un modelo de crecimiento económico que funcione para todos.

El papel de la suerte

Cuando alguien tiene éxito, es de mala educación decir que fue debido a la suerte. Generalmente se atribuye al esfuerzo, a las buenas decisiones y a la inteligencia. Housel nos muestra la otra cara de la moneda y nos invita a reflexionar sobre el papel de la suerte en el éxito financiero. Según el autor, hay buenas decisiones de inversión que acabaron en el lado desafortunado de la ecuación, así como decisiones imprudentes que tuvieron la suerte de vencer al riesgo. El peligro de no considerar el rol de la suerte es que sacamos conclusiones sobre lo que funciona y lo que no funciona al momento de gestionar nuestro dinero y partimos de los éxitos y fracasos ajenos para determinar nuestra estrategia.

¿Cómo tomar mejores decisiones con respecto a nuestro dinero?

Housel concluye que nadie puede decirnos qué hacer con nuestro dinero, ya que eso depende de nuestras circunstancias personales. Sin embargo, nos ofrece algunas recomendaciones que pueden mejorar nuestra toma de decisiones.


  • Sé humilde cuando las cosas vayan bien y compasivo cuando todo vaya mal. Entender el papel del riesgo y la suerte nos ayuda a ser empáticos con los demás y a centrarnos en las cosas que realmente podemos controlar
  • Menos ego, más riqueza. Hay quienes gastan todo lo que tienen para conseguir la admiración y el respeto de los demás. Sin embargo, la riqueza es todo aquello que no se ve, lo que se ahorra para conseguir opciones a futuro.
  • Que tus decisiones financieras te ayuden a dormir bien por la noche. Esa debería ser tu única directriz. Ningún beneficio potencial puede comprar tu tranquilidad.
  • Dales tiempo a tus inversiones. Otra forma de decir “Cosechas lo que siembras”.
  • Muchas cosas saldrán mal. Contrario a lo que se puede pensar, el mejor escenario posible es aquel en el que una gran parte de las inversiones en tu cartera son malas y solo algunas sobresalientes. “Una pequeña cantidad de cosas son la causa de la mayoría de los resultados”.
  • Que el dinero te ayude a tener un mayor control sobre tu tiempo.
  • Sé amable y menos ostentoso. Algunas personas prestan más atención a lo que tienes (y quisieran tener) que a lo que eres.
  • Ahorra sin un motivo concreto. Es importante estar preparado para los imprevistos.
  • Acepta y paga el precio del éxito. Nada en esta vida es gratis. Ver los costes del mundo financiero como tarifas y no como multas hace todo más llevadero.
  • Crea un amplio margen de error. Esto anticipa cualquier eventualidad.
  • Evita tomar decisiones extremas. Todos cambiamos con el tiempo y las decisiones que nos parecen acertadas hoy, pueden generarnos remordimientos en el futuro.
  • Acepta el riesgo, pero no te arriesgues a arruinarte.
  • Entiende el juego que estás jugando. Y no te dejes influenciar por personas que juegan un juego distinto al tuyo.
  • No hay respuesta correcta; solo la que te funcione a ti.

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