MANUEL PUENTE Y JESSICA AGUIRRE: Cuando el vino reúne caminos

La historia detrás de

Cd. Juárez Food & Wine Festival

El comer y el beber han unido civilizaciones desde tiempos inmemoriales. Como personas, buscamos vínculos que nos conecten, placeres que se compartan, opiniones que se crucen y momentos que permanezcan. Y, si lo pensamos bien, muchos de esos instantes ocurren alrededor de una mesa, con comida al centro y una copa en la mano.

Cd. Juárez Food and Wine Festival  nace de dos personas con personalidades completamente distintas, pero unidas por la misma pasión: el buen comer y el buen beber.

Por un lado está Manuel Puente, la mente estratégica y operativa detrás del proyecto. Su experiencia ha sido determinante para que el festival alcance el nivel que hoy lo distingue. Un evento de esta magnitud no surge por casualidad: es el resultado de años de idear, construir, replantear, comenzar desde cero, sostener procesos y, sobre todo, no dejar de trabajar.

A sus 33 años, Manuel ha estado vinculado al sector desde muy joven. Inició en el área de servicio y se formó como bartender, obteniendo su certificación por la FBS a temprana edad. Más adelante amplió su perfil profesional al certificarse en el mundo del vino con el WSET Level 1, fortaleciendo así su conocimiento técnico y su visión integral de la industria.

Su trayectoria abarca restaurantes, distribución de licores y la producción y organización de eventos, siendo este último el ámbito donde encontró su mayor fortaleza. A través de la disciplina, la constancia y una clara orientación estratégica, ha contribuido al crecimiento de un sector clave para la ciudad, desarrollando conceptos y experiencias que elevan el estándar y ofrecen siempre lo mejor al público.

Fue así como en 2018 nació Expo Bares y Restaurantes —el evento que, como él mismo señala en entrevista para Black Magazine, terminó por unir nuestros caminos—. Concebido como un punto de encuentro para el gremio restaurantero, el proyecto buscaba concentrar en un solo espacio todo lo que un restaurante puede necesitar: proveedores, tendencias, capacitación y networking.

Se realizaron dos ediciones que marcaron pauta, seguidas por la creación de Expo Mascotas, iniciativas que no solo consolidaron su experiencia, sino que lo formaron y fortalecieron durante años. En cada proyecto, la fórmula fue la misma: constancia, disciplina y una convicción inquebrantable de no ceder ante el “no puedo”.

Con los eventos convertidos ya en su principal fortaleza, era natural que ese talento organizativo terminara por fusionarse con otra de sus grandes pasiones: la gastronomía, la bebida y la hospitalidad. Solo hacía falta el impulso adecuado para que ambas vocaciones encontraran el momento perfecto de converger.

Es en ese punto donde aparece la chef Jessica Aguirre, pieza fundamental en esta historia.

Jessica creció entre mesas largas, restaurantes y conversaciones que siempre tenían a la comida como punto de encuentro. En su hogar, sentarse a la mesa no era únicamente un acto cotidiano: era una forma de convivir, compartir y celebrar. Desde muy joven comprendió que la cocina y la bebida poseen un lenguaje propio, uno capaz de reunir a las personas y generar comunidad.

Mucho antes de definir con claridad su vocación, ya sabía descorchar una botella de vino. No lo hacía para beberla, sino para entender el ritual, para observar cada gesto que acompaña ese momento. Paradójicamente, la primera vez que lo probó no le agradó en absoluto; incluso llegó a pensar que aquel mundo no sería para ella. Con el tiempo, la vida —y el propio vino— se encargarían de cambiar esa percepción.

La curiosidad pronto se transformó en estudio, y el interés inicial evolucionó hasta convertirse en vocación. Se formó como licenciada en gastronomía y posteriormente obtuvo la certificación WSET Level 2, consolidando así una visión más técnica y profunda del universo vitivinícola. Fue entonces cuando entendió que el vino no es únicamente sabor: es ciencia, historia, territorio y, sobre todo, personas. Cada botella encierra decisiones, tropiezos, aprendizajes y una inmensa cantidad de trabajo que rara vez se ve, pero que siempre se percibe.

Entonces, ¿qué ocurre cuando dos perfiles con trayectorias tan complementarias coinciden una noche de agosto, entre copas de vino y conversaciones que se alargan sin prisa? Lo inevitable: nace una idea. Y esa idea pronto tomó forma bajo un nombre claro y contundente: Cd. Juárez Food & Wine Festival.

Más que un evento, el proyecto surgió como una declaración de principios. Para ambos, el vino nunca ha sido simplemente una bebida. Es ciencia, historia, tradición y familia. Es campo, tiempo y decisiones. Es el trabajo silencioso de muchas manos y la voz de quienes lo acompañan desde la vid hasta la botella. Por eso, como explica Jessica durante la entrevista, el vino se entiende mejor cuando se escucha, no solo cuando se prueba.

No hay experiencia más reveladora que conocer un vino a través de la historia de quien lo produjo, lo trabajó, lo esperó y finalmente lo embotelló. Cuando el productor está presente, la botella deja de ser una etiqueta para convertirse en un relato vivo, cargado de contexto y emoción.

Esa es precisamente la esencia del Cd. Juárez Food & Wine Festival: acercar el vino a las personas sin miedo, sin solemnidad innecesaria y sin exámenes implícitos. Transformarlo en un punto de encuentro, no en una barrera; en un placer compartido, no en un ejercicio de intimidación.

Jessica lo reconoce con una sonrisa: los sommeliers pueden ser románticos e idealistas —y lo son con orgullo—, porque es difícil no serlo ante algo con tanta historia, tradición y humanidad. El vino ha acompañado a la mesa, a la celebración y a la conversación durante miles de años, y continúa haciéndolo. En ese legado encuentran no solo inspiración, sino también propósito.

¿Dónde se encuentra hoy el proyecto y hacia dónde se dirige?

La meta ha sido clara desde el inicio: superarse a sí mismos en cada edición. No competir con otros, sino evolucionar año con año, elevando la calidad, el alcance y la experiencia del público.

En 2024, el festival fue reconocido con el galardón de “Embajador Turístico” por el fideicomiso ¡Ah Chihuahua!, un distintivo que reafirma su impacto en la promoción y proyección de la ciudad. En 2025, además, se convirtió en el único evento reconocido como medio de comunicación acreditado en el México Selection by Concours Mondial de Bruxelles, consolidando su presencia dentro de los circuitos más relevantes del vino a nivel internacional.

Hoy, el proyecto avanza hacia su cuarta edición con una programación que refleja su crecimiento y ambición: talleres impartidos por chefs y sommeliers certificados, concursos de cocina evaluados por reconocidos profesionales del sector —algunos de ellos con distinciones Michelin— y una experiencia musical que cierra la jornada a cargo de la agrupación MOENIA, integrando gastronomía, vino y entretenimiento en un mismo escenario.

Cuarta edición – Sábado 23 de mayo
Cortijo Solar de la Paloma
3:00 p.m. a 11:00 p.m.

Experiencias destacadas

  • Cata vertical de Mogor Badan
  • Batalla de grill
  • Cata de habanos
  • Concierto de cierre con Moenia

Boletos disponibles en Don Boleton y puntos de venta autorizados.
Más información en redes sociales: @cdjfoodandwinefestival

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