Multitasking: El doble filo de la productividad

Un estudio de la Universidad de Stanford reveló que las personas que realizan multitareas cotidianamente tienen dificultades para distinguir entre información relevante de la irrelevante cuando se exponen a múltiples fuentes de información. Esta práctica afecta negativamente la atención y el control cognitivo, lo que puede llevar a una mayor inexactitud y a cometer más errores. Además, la multitarea frecuente está asociada con ansiedad, estrés y problemas socioemocionales.

Después de evaluar a unos 100 estudiantes en una serie de tres pruebas, los investigadores descubrieron que quienes practican la multitarea mediática intensiva sufren un notable deterioro mental. Estos individuos muestran una menor capacidad para filtrar información irrelevante y organizar sus pensamientos, lo que evidencia el alto precio mental que pagan por su constante cambio de enfoque.

Para realizar dos o más tareas, el cerebro debe priorizar lo más importante sobre lo secundario, enfocándose en una tarea y dejando pasar otras. La reacción y enfoque entre actividades para cambiar de una a otra se conoce como switchtasking (cambio de tareas), la cual debe tomar un tiempo e implica un costo del 15 % aproximado de pérdida de eficiencia cognitiva.

La falta de concentración resultante frustra al individuo al no completar actividades efectivamente. Es por eso por lo que enfocarse en una tarea a la vez mejora la productividad y el bienestar. 

6 consejos para fomentar la atención unidireccional

1- Prioriza y organiza: Identificar las actividades más importantes y asignarles tiempo y atención exclusiva, te permitirá enfocarte en una tarea y evitar la multitarea. También se sugiere eliminar las distracciones (desactivar tus notificaciones, evitar los mensajes de texto o redes sociales) y organizar tu espacio físico (tómate cinco minutos para organizar tu escritorio).

2- El método Getting Things Done (GTD): Retener mucha información en la memoria reduce la productividad. En lugar de depender solo de la memoria, GTD te insta a almacenar información en una fuente organizada (la app de notas en tu celular o el calendario, por ejemplo). Así, siempre sabrás qué hacer a continuación sin tener que preocuparte de que se te pase algún detalle y evitarás procrastinar.

3- No pospongas: Inicia en la mañana y prioriza las tareas extensas o complejas antes que las menos importantes o urgentes. Esta táctica es invaluable cuando tu día se divide entre labores diarias y compromisos de alta prioridad.

4- Timeboxing: Es una técnica de gestión del tiempo que se enfoca en objetivos al completar el trabajo en bloques de tiempo designados. Esta estrategia es útil para abordar la lista de tareas pendientes con atención al dividir las tareas grandes en partes más pequeñas y completarlas en períodos específicos, que no exceden las tres horas (cada uno). Por ejemplo, para escribir un artículo, puedes dedicar dos horas al borrador y luego tres horas para pulirlo. Al dividir el trabajo, se logra un progreso constante hacia el objetivo final.

5- Time blocking: Es una técnica en la que asignas bloques de tiempo específicos en tu calendario para trabajar en tareas relacionadas. Al hacerlo, puedes dividir tu semana laboral en períodos independientes para proyectos, comunicación, descansos o ejercicio. Esta técnica promueve el trabajo profundo y sin interrupciones al permitirte concentrarte en una tarea a la vez. Para implementarlo, identifica tus prioridades y agrupa tareas similares en bloques de tiempo en tu calendario.

6- Microdescansos: Son actividades breves que ayudan a romper la monotonía de las tareas físicas o mentales durante el día. Pueden durar desde unos pocos segundos hasta varios minutos e incluyen actividades como movimientos físicos, hidratación, respiración profunda, hacer una taza de té, estirarse, entre otras. A pesar de su brevedad, los microdescansos pueden tener un impacto significativo en la productividad y el bienestar.

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